Vale más que el oro.

Cuando era soltera siempre que podía me daba mis gustos y me compraba algunos lujos cada que podía, en la empresa una compañera vendía cosas de oro es decir todo tipo de accesorio; pulseras, esclavas, anillos, aretes, cadenas, dijes, medallas, relojes, y brazaletes una vez me ofreció unos bellísimos aretes que no dude en comprárselos a mi madre para dárselos como regalo de cumpleaños, mi amiga me dijo que podía ir abonando los pagos si deseaba, pero como no tenía ninguna necesidad le pague de inmediato y a la semana me llevo una fina pulsera que me gusto y me la compre, luego un anillo, y después unas arracadas, y así continúe por mucho tiempo comprando solo por gusto, mi mamá en algún momento me dijo que ya tenía vicio de comprar puesto que no necesitaba nada de ello entonces le regalaba piezas de oro a mis cinco hermanas, a mis dos tías y obviamente para mí también adquiría.

Luego conocí a mi novio Beto nos enamoramos y decidimos casarnos, por lo que deje de lado la práctica de comprar cosas que no necesitaba además justo era apoyar con los gastos a pesar de que Alberto tenía un excelente empleo con muy buenos ingresos pero con los ahorros de ambos ofrecimos a nuestros invitados una gran fiesta en pocas palabras echamos la casa por la ventana como se dice, de recién casados rentamos un departamento para tener nuestro nidito de amor y con el tiempo se presentó la oferta de adquirir nuestra propia casa por lo que nuestros ingresos se redujeron un poco, no era tan difícil solventar los gastos, pero después de los primeros tres años de estar pagando el crédito hipotecario nos embarazamos estábamos ilusionados con la llegada del bebé pues él completaba nuestra dicha, no podíamos pedir más pues teníamos todo para ser felices obviamente nuestra economía estaba muy limitada con todos los gastos de leche, pañales, biberones, chupones, ropa, vacunas, pediatra, cuna, carriola, silla y demás no nos sobraba tanto como antes.

Recuerdo que se aproximaba el cumpleaños de Beto mi querido y amado esposo quien se ha esmerado año con año, en hacerme feliz en cada cumpleaños aunque lamentablemente en esta ocasión yo no tenía nada para darle ni siquiera en el último de los casos invitarlo al cine para ver la última película de superhéroes que esperaba con ansias el estreno, que sería justo esa misma semana; primero pensé en cocinarle algo rico y ya, pero quería ofrecerle algo más entonces comencé a ver video tutoriales en internet para hacer un obsequio ya fuera de materiales reciclados o algo por el estilo, pero siendo honesta tengo dos manos izquierdas y soy malísima para eso de las manualidades, me sentía un poco frustrada por no contar con el dinero para festejarlo y de pronto recordé que tenía cosas de valor o sea una pesada esclava, guarde todos los materiales del disque regalo tome a mi hijo en brazos y me dirigí a la casa de empeño más cercana que encontré.

Al llegar me sentía un poco dudosa sobre lo que iba a hacer pero recordé que dicen por ahí que los bienes son para remediar los males y aunque este no fuera precisamente el caso, camine directo a la ventanilla, una chica muy amable me atendió y me explico todo acerca del proceso, le entregue en sus manos la joya y acto seguido ella la coloco sobre una pequeña báscula digital DF después evaluaron los quilates por ella me dieron una estupenda cantidad con la cual me alcanzo para el cine la cena y hasta un regalo.

Si quieres saber más entra a La Casa de la Báscula 

FUENTES: YouTube, La Casa de la Báscula , MundoTKM

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