Persiguiendo la tecnología

Estamos por terminar el ciclo escolar y ya comenzando con los preparativos del nuevo ciclo y entre las muchas cosas que debemos hacer es obtener un balance para poder incluir lo bueno y extenderlo al siguiente ciclo y de las malas experiencias aprender de ellas.

Entre las múltiples cosas que observamos en los muchachos al estar sentados en sus mesabancos o sillas de trabajo es la facilidad e interés que muestran al hacer uso de las tecnologías, esto es, cuando tienen una computadora o una tablet en sus manos.

De hecho es interesante resaltar que no importa el grado de escolaridad del alumno, todos… desde los más pequeños hasta los grandes vienen ya con su ¨software¨ integrado y el gusto por los aparatos digitales.

Creo que los adultos así lo percibimos y es la labor de lo educadores y padres de familia entender este fenómeno y ponerlo de nuestra parte para el bien de la juventud e integrarlos de forma favorable a las nuevas formas de enseñanza.

Es fácil notar también que la tecnología tiene el potencial de hacer la mitad del trabajo para los educadores que enseñan cualquier grado.

Y muchos líderes escolares están felices de invertir mucho en la adquisición de nuevo hardware y software para su escuela, atraídos por este potencial de hacer que sus instituciones educativas respondan mejor a las necesidades de aprendizaje del siglo XXI.

Si embargo, hacer inversiones en tecnología educativa e instar a los docentes a adoptar la tecnología es lo más pequeño y más fácil que los líderes escolares pueden y deben hacer.

No puedes simplemente pedir un montón de computadoras y tablets, incluir algún software y asumir que todo lo demás estará bien y funcionará a la perfección.

De hecho, notamos con el pasar del ciclo y el uso de las tecnologías y sotfwares adquiridos que el decidir sobre la tecnología correcta es más complicado que eso.

Antes de sacar el dinero, se debe asegurar de que la nueva tecnología realmente responda a las necesidades específicas de la organización educativa.

Porque si este no es el caso, se podría arrojar el dinero y el tiempo de todos a la basura.

La única forma de evitar esto es empoderar a los docentes, ya que a menudo son los interesados y a menudo olvidados, en todo este trato de la tecnología.

La voz de los docentes debe tenerse en cuenta a la hora de decidir sobre una nueva pieza de tecnología escolar porque son ellos quienes van a utilizarla, usarla más e implementarla frente a sus alumnos para invitar posteriormente a que se use por parte de sus educandos.

Si la persona responsable de la adquisición de tecnología es una experta en pedagogía, debería poder evaluar el impacto de esas soluciones en la calidad de la enseñanza, del aprendizaje de los estudiantes y en la cultura escolar.

Y esto sería lo ideal.

Ese experto en tecnología y pedagogía seguramente no descartará la tecnología sin pestañear, y ninguno la adoptará solo porque sea agradable y brillante ni mucho menos como una especie de mercadotecnia para atraer nuevos alumnos al colegio.

De hecho, el mostrar tecnologías que se usarán en un colegio y que no son bien utilizadas deja un mal precedente.

Así que lo mejor es hacer las cosas acordes a un plan de trabajo que se apegue a la pedagogía con el adecuado apoyo de las nuevas tecnologías sin perseguir la tecnología en sí.

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FUENTES: YouTube, Mobiliario, Chilango 

 

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